¿No Todos los Vinos Mejoran con la Guarda?
Es común escuchar la expresión “es como el vino, con el tiempo se pone mejor”; sin embargo, si bien hay algunos vinos que mientras más viejitos mejor, otros más bien van perdiendo calidad.
Durante la guarda en botella, el vino va sufriendo una serie de cambios producto de la acción del oxígeno. Entre ellos, pérdida de aromas frutales y florales, desarrollo de aromas terciarios o bouquet, cambios en el color (haciéndose los blancos más intensos y los tintos más pálidos), disminución del cuerpo y suavización de los taninos, responsables de la astringencia en vinos tintos.
Teniendo esto en cuenta, los vinos que desde el primer momento son débiles de color, ligeros de cuerpo y cuya característica principal son sus aromas frutales o florales, no ganarán nada con la guarda en botella, más bien perderán parte de su personalidad con el paso del tiempo. Este es el caso, en general, de los vinos blancos y tintos jóvenes, o sea los que no tienen tiempo de crianza en roble durante su elaboración.
Por el contrario, aquellos grandes tintos, concentrados, de gran intensidad de taninos, son tan potentes cuando están recién hechos, que no se recomienda tomarlos de inmediato. Este tipo de vino agradece y necesita un tiempo de guarda para desarrollar todo su potencial y encantar a los consumidores.
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